Perder un kilo a la semana

Perder un kilo a la semana mejora la autoestima y la calidad de vida

Si se cumple este objetivo se ganará calidad de vida en un 80%

Propósito de año nuevo: perder peso y cuanto más mejor. Así opinan el 87 por ciento de españoles e italianos (91 de mujeres frente al 84 de los hombres) que tienen la intención de reducir entre cinco y once kilos, según un estudio realizado en 22 países europeos a 12.000 personas

La dieta actual presenta un alto aporte calórico que supera ampliamente las recomendaciones y que poco ayuda a cumplir esta aspiración.

Pero, ¿es rentable perder peso? Para adelgazar hay que plantearse objetivos reales. “Adelgazar entre el 5 y el 10 por ciento del peso es factible. A la semana se puede perder medio o un kilo, lo que equivale a un centímetro de cintura”. Si se pierde más agua y proteínas de la cuenta, el peso se recupera en forma de grasa”.  Si se cumplen los objetivos, el paciente mejorará su calidad de vida en un 80 por ciento; la autoestima en un 90; el colesterol en un 15; la esperanza de vida en un 20, y el riesgo de muerte por cáncer en un 40, según datos avalados por diversos estudios sobre los beneficios de perder peso.

 

EXCESO DE GRASA ABDOMINAL
Se estima que en España la obesidad afecta al 15 por ciento de los adultos y al 12 de los niños. El abordaje de la enfermedad debe hacerse de forma integral, nunca de modo aislado.

El principal problema que encuentra es que poca gente sabe que la obesidad no es sólo un problema de peso, sino de exceso de grasa abdominal que “en grandes cantidades resulta patológica porque libera sustancias que producen inflamación de bajo grado afectando al resto de tejidos”.

En realidad, esta grasa que se localiza en la cintura aumenta en 3,4 veces el riesgo de padecer diabetes tipo 2; en 3,1 la hipertensión, en 2,7 la enfermedad cardiovascular y el cáncer de mama en 1,8.

No en vano, ésta también presenta cierto condicionante genético, pero se sabe que las dietas ricas en alcohol, dulces, grasas saturadas y trans aumentan su presencia, del mismo modo que aquéllas bajas en calcio y fibra también la favorecen.

En la actualidad, el concepto de dieta mediterránea es escaso. De hecho, “el primer mito es confundir la cantidad con la calidad de los alimentos”. En este sentido,”el picoteo es muy frecuente en la sociedad y puede hacer que se descuide la alimentación a mediodía y provocar que la cena sea hipercalórica”. Por ello, un pequeño truco para adelgazar es ordenar las comidas.

 

CARRO DE LA COMPRA
Una buena base alimentaria puede ser la mejor receta para cumplir este propósito y para eso hay que empezar por hacer la compra responsablemente. Hay que llegar al supermercado sin sensación de hambre, porque “está comprobado que si tienes apetito compras más productos calóricos”.

También se debe hacer una lista y ceñirse a ella, de modo que la diferencia no supere el 10 por ciento de los productos. Por otro lado, es importante fijarse en el etiquetado. “Si entre los tres primeros productos hay sal, azúcar y grasa, mejor descartarlos”.

Por poner un ejemplo, el desayuno más saludable sería aquél en el que se ingiera leche desnatada enriquecida con vitaminas A y D, tostadas de pan integral natural comprado en la panadería, con una cucharada de aceite de oliva y tomate natural. Curiosamente, hay que desconfiar de los cereales envasados, porque muchos esconden cantidades elevadas de azúcares. Lo mismo ocurre con los yogures enriquecidos en fibra o cereales. “Es mejor escoger productos frescos, ya que al leer el etiquetado te das cuenta de que tienen más aditivos y productos perjudiciales de lo que pensamos”.

Extraido de Correo Farmacéutico de 14 de febrero de 2011

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